Autor: Felipe Botaya
Cautivado por los enigmas de la historia, desentraña muchas de las anómalas interpretaciones que la historiografía oficial afirma sobre la Segunda Guerra Mundial que determina la evolución cultural del mundo actualmente.
Botaya dice no ser partidario de las especulaciones de la teoría de la conspiración, pero sí de las “casualidades” o coincidencias, que como excepción a la regla, afectan el sentido que se le da a los hechos históricos.
Como todo autor censurado que sufre de acoso por sus investigaciones, Botaya es muy claro al afirmar que puede aceptar la responsabilidad de lo que dice, pero que no aceptará por lo mismo, la responsabilidad de lo que algunos libremente interpreten.
La obra de Felipe Botaya está basada en testimonios reales de personal que estuvo involucrado en los más secretos desarrollos técnicos de la Alemania Nazi; desde aviadores, submarinistas y soldados, así como de técnicos, ingenieros, científicos y agentes de los servicios secretos del Tercer Reich que pululaban en España y otros países europeos y sudamericanos después de la guerra.
Aunque es de suponer que los nombres de personajes y protagonistas han sido cambiados, por razones más que obvias, los hechos narrados en sus libros en forma novelada, aportan un sin numero de datos vitales que han sido sistemáticamente escondidos y proscritos por parte de las potencias aliadas, y cuya corroboración fidedigna es patente para quienes hemos entrado en contacto con estas realidades.
La investigación de Felipe Botaya sobre las bases alemanas en la Antártida brindan una información minuciosa sobre las características, ubicación, comunicaciones, transporte de personal, especificaciones técnicas, y enlaces con la marina, fuerza aérea y las altas esferas gubernamentales encargadas de ellas en Alemania, así como de los departamentos especializados de las SS que manejaron desde 1939 los proyectos alemanes sobre desarrollos especiales, armas secretas y tecnologías alternativas.
Las potencias aliadas siempre estuvieron al tanto de los grandes progresos alemanes en tecnología aeroespacial y militar, y esa fue una de las razones principales, si no la más urgente, por la que se empeñaron en reducir a Alemania lo más pronto posible, antes de que las prodigiosas armas pudieran alterar el balance de la guerra mundial a favor del Reich. Los aliados, una vez canalizada esa fase de la contienda que se conoce como la Segunda Guerra Mundial, entraron en una carrera para tratar de hacerse con la tecnología y los científicos alemanes que la desarrollaron.

